NISCALEANDO

17:40


Hace unas semanas fuimos al pueblo. Allí es todo diferente, sales de casa y ya estás a pie de calle. Das dos pasos y estas en la Era. Unos pocos más y llegas al primer pinar, donde el aire cortante de invierno  se para y solo se oye su susurro amortiguado por los pinos. Es entonces cuando necesitas bajarte la cremallera del polar para ventilar un poco después de la subidita de la Era (y es que algunas lo que se dice forma física 0).

Es un gustito alargar la sobremesa junto al fuego y es que da una pereza enorme mover el trasero de la silla, así que con un chupito o algo parecido (yo prefiero mis mojitos caseros pero ha estas alturas de la temporada los últimos brotes de hierbabuena ya han desaparecido) te dedicas a arreglar lo que no tiene arreglo, el país.

De vez en cuando echas un vistacito al reloj ya  que en el pueblo Naia se echa unos siestones de campeonato.
No sé cómo aparece la palabra NISCALO en la conversación, no es ninguna novedad porque mis suegros son unos seteros incondicionales, no digamos mi suegra que vive soñando con setas y cada hueco que le permite el día se escapa con su mini cesta a por setas. Así pues en temporada es conversación obligada. Este año nos hemos perdido lo mejor, por lo menos para mí, porque a diferencia de otros años han salido los boletus de otoño, bonitos y perfectos, han llegado a coger uno de 1.200kg pena de cámara para atestiguarlo y más aún, pena que me lo perdí. El caso es que para cuando hemos ido, entre que ya ha nevado y que a pesar de que en general este ha sido un buen año de níscalos, en el pueblo no han salido muchos. El caso es que de repente nos levantamos  accionados por un resorte y en un abrir y cerrar de ojos ya estamos todos subiendo al todoterreno en busca del níscalo deseado.

Es tarde, casi las cinco, hay que darse prisa porque en breve va anochecer. Vamos a un pinar de los nuevos, me refiero a que tiene pocos años, allí los pinos son jóvenes y bajitos, tienes que agacharte para rebuscar y poder moverte entre ellos, de forma que me encasqueto el choto para evitar accidentes aciculeros, aun así cuando llegas a casa te sacas acículas por todos lados.

Y ahí en las primeras bancadas, aparecen, la mayoría son nuevos además la zona está más que mirada y encuentras tallos cortados por todas partes. Es una gozada verlos varios juntos con su sombrerito naranja esperándome allí, a que yo llegue cuchillo en mano, con cuidado retiras la hierba para acceder a su tallo y cortarlo, no hay que quitar desde la tierra porque entonces se rompería la cadena.  Muchos de ellos están ocultos bajos los restos de nieve. Pena de fotos, mi falta de experiencia hace que no me dedique a fotografiar todo lo que merece la pena mostraros.


No cogimos muchos, porque no había y porque rápidamente se hacía de noche pero si que tengo unos pocos para mostraros alguna que otra recetilla con ellos.

He de apuntaros una cosa respecto a las setas, yo no soy una experta setera pero sí los que me acompañan, el hecho de coger setas puede ser un juego pero no comerlas. Todos los años cuando llega la temporada todos los años leemos en los periódicos sobre las intoxicaciones e incluso muertes que la inexperiencia provoca, así que teniendo en cuenta todo lo que hoy en día nuestro frutero de confianza nos puede ofrecer lo mejor es no arriesgar y dejar que el nos provea.

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