Honey Chicken Wings

10:00

Alitas de pollo con miel, un día más traemos la miel como ingrediente principal de la receta. Menos mal que mi madre no tiene internet porque si me ve alucinaría. Su hija comiendo miel, ¡uyyyyyy esta sí que es buena! Aquí donde estoy hoy en día, de pequeña era muy, pero que muy mala comedora, de las que le daban las cinco de la tarde en pleno verano con el plato de garbanzos en la mesa mientras mis amigos se bañaban en la piscina. Pero no os preocupéis todo pasa y un buen día empiezas a disfrutar comiendo y no únicamente comiendo, sino que también cocinando.
El caso es que la miel era mi punto de no retorno, hasta arcadas me daban. Todavía me acuerdo un año de vacaciones en casa de unos amigos en Torrevieja, que me dio una especie de alergia al pino del Mediterráneo, el caso es que hasta que detectaron la alergia pensábamos que era un interminable catarro vacacional. Pues allí estaba Miren, la abuela de mis amigos, vascorra de cepa y con genio y figura para dar, tomar y exportar. Todos los días sin faltar uno, me metía cucharada de miel por el gaznate cual pollito resignado.

Hoy en día las cosas han cambiado y aunque no me olvidaré nunca de Miren, ahora tomo la leche con miel, sobretodo en invierno, que calentita entra genial.

Respecto a la miel, como de otras muchas cosas me proveo en el pueblín, ¡vivan los productos naturales! Concretamente la que se da allí es miel de brezo, es de las menos dulces que se dan, con varias propiedades beneficiosas, como por ejemplo para la cistitis y las piedras en el riñón.

Sin más dilación vamos con la receta. Americanada donde las haya, una vez más me vuelvo a declarar super fan de la comida basura y en casa todo sabe mejor y pierden bastante de esas grasillas saturadas tan malas para nuestro organismo.



Preparamos la alitas quitando los restos de plumas y separando a la mitad. Las puntas las desecharemos aunque se pueden congelar y reservar para hacer caldos.
Salpimentamos y pasamos por harina, sin excedernos, nada de capazas de harina, si es así sacudiremos el sobrante.
Ponemos en una cazuela el ajo machacado con el jengibre y las cayenas, rehogamos todo a fuego lento para que el aceite coja el gusto, nada más, luego lo retiramos todo menos las cayenas, a mi me gusta bien picante.
Mientras freímos las alitas, yo uso una cazuela con abundante aceite, unos 8 minutos -el fuego lo pongo de un doce lo pongo a un 10- y las dejamos en papel absorbente para que chupe el exceso de aceite.
Una vez que hemos retirado el ajo añadiremos la miel, la soja y el ketchup, removemos unos minutos a fuego suave para que confite la salsa y retiramos del fuego.
Pintamos las alitas con la salsa y ya están listas para echarle las manazas. 


Receta fácil y rápida, en media hora habremos acabado.




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