Mi Gijón

10:00



Esta semana variamos la temática habitual porque este fin de semana ha sido también muy poco habitual y porque este mes cerramos una etapa de la vida que se ha alargado durante los últimos 17 años, cuando A.H.V cerró sus puertas y dejó en la calle a cientos de trabajadores, entre ellos mi padre.
No voy a entrar en las razones del cierre de la empresa, ni tan siquiera valorar aquel terrible hecho que tristemente se repite muy a menudo en la actualidad.
Mi padre fue uno de tantos que tuvo que hacer las maletas y emigrar allá donde el trabajo estaba y con él toda nuestra pequeña familia de tres. Como todos los cambios drásticos y encima no elegidos, fue duro, muy duro, para mi ama que dejó su vida en Santurtzi, para mi padre, que nunca se perdonó hacernos pasar por un cambio así y para mí una adolescente enamorada que se pasó los siguientes tres años abonada a la línea de autobús Gijón-Bilbao.
En los tres años que viví en Gijón mientras terminaba mis estudios de interiorismo no aprendí a apreciar esa ciudad y sus maravillosas gentes que acogieron a todas las familias trasladadas desde Bilbao con los brazos abiertos.

Yo no tarde en poner los pies en polvorosa pero siempre he estado ligada a Gijón ya que allí se quedaron mis padres. Puentes, fiestas, vacaciones, por fin aprendí a disfrutar de Gijón, porque es una ciudad que derrocha disfrute por todos sus costados, su gente, su gastronomía y su cultura. Sorprendentemente cosmopolita ofrece todo tipo de espectáculos, teatro, música, exposiciones...y no podemos olvidarnos de su sidra.

Pero al final la familia tira y una nieta más aún, por lo que después de tiempo intentándolo, por fin mi ama vuelve con nosotros y con ello mis habituales visitas a Gijón se acaban. Fuimos tres y vuelve una, a mi padre lo dejamos en el camino hace ya algunos años, por culpa de lo que yo llamo una especie de maldición que se ha llevado también a muchos de sus compañeros trasladados de A.H.V.....o quizás no una maldición si no simplemente la vida....
Tengo claro que no me despido de Asturias porque a partir de ahora nuestras escapadas se centraran en cualquiera de sus pueblos y es que ¡Asturias enamora!
Mi post de hoy es un pequeño homenaje a esa ciudad que amo tanto y siempre llevaré en el corazón.




He elegido estas fotos nocturnas, merece ver este año la decoración navideña de Gijón que es espectacular.




En la plaza del ayuntamiento estaba el mercado que suelen hacer una vez al mes, aprovechamos la coyuntura para hacer acopio de queso y chorizo bien picante.












¡Qué corra la sidra!
















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